La cuenta de diciembre — antes de gastar
La prima son quince días de salario. El gasto promedio de diciembre — regalos, comidas, viaje — se la come con facilidad y le suma tarjeta. La operación que rinde: apartar en el momento en que cae, en tres destinos con porcentaje fijo. Deuda cara primero, gasto de diciembre segundo, colchón de enero tercero. El porcentaje exacto importa menos que decidirlo antes del primer gasto.
Si cargas tarjeta al tope, la prima ya tiene dueño
Una tarjeta cerca del techo de usura le gana a cualquier plan navideño. Liquidarla (o bajarla en serio) con la prima ahorra más que cualquier promoción que encuentres en vitrina. El regalo se puede ajustar; los intereses de enero a junio, no.
Diciembre es temporada alta de compra de cartera
Los bancos saben que hay liquidez y sacan campañas agresivas de compra de cartera en las últimas semanas del año. Si tu deuda es más grande que tu prima, combinar consolidación con la prima como primer abono a capital arranca el año con una sola cuota y menos intereses.
La deuda navideña que sale cara
Diferir el mercado del 24 a 12 cuotas, financiar los regalos con avance en efectivo, o estrenar deuda en el Black Friday tardío de diciembre — todo eso convierte una semana de fiesta en un semestre de cuotas. La regla de la tarjeta en diciembre es la misma de siempre: una cuota o nada, salvo compra grande planeada.
Enero también existe
Matrículas, útiles, impuestos del carro, arriendo del año que empieza — la cuesta de enero no es sorpresa, es calendario. Dejar el 20% de la prima quieto en la cuenta convierte el peor mes del año en un mes normal. Es la decisión menos emocionante de diciembre y la que más se agradece el 15 de enero.