Unidad de cuenta atada a la inflación que el Banco de la República calcula a diario. Un crédito hipotecario en UVR arranca con cuota más baja que uno en pesos, pero la deuda se reajusta con el IPC: si la inflación sube, tu saldo también. En pesos pagas más al principio y duermes tranquilo; en UVR pagas menos hoy y asumes el riesgo de mañana. La decisión depende de cuántos años planeas quedarte con el crédito.

En la práctica. Es una unidad que se ajusta con la inflación, usada en hipotecas. Un crédito en UVR arranca con cuota más baja que uno en pesos, pero la cuota sube si la inflación sube — durante veinte años. En pesos sabes exactamente qué pagarás siempre; en UVR cambias certidumbre por un arranque barato.