El banco compra la vivienda y te la arrienda con opción de compra al final. No eres dueño hasta ejercer la opción, pero financia porcentajes mayores del valor (hasta el 100% en algunos casos) y la cuota inicial exigida baja. Davivienda y Bancolombia lo empujan fuerte como alternativa al hipotecario clásico. El punto débil: si dejas de pagar, recuperar lo aportado es más complicado que en una hipoteca.