El banco compra la vivienda y te la arrienda con opción de compra al final. No eres dueño hasta ejercer la opción, pero financia porcentajes mayores del valor (hasta el 100% en algunos casos) y la cuota inicial exigida baja. Davivienda y Bancolombia lo empujan fuerte como alternativa al hipotecario clásico. El punto débil: si dejas de pagar, recuperar lo aportado es más complicado que en una hipoteca.

En la práctica. La casa es del banco y tú la habitas como locatario hasta que la compras al final con la opción de adquisición. Financia más porcentaje (80-90%) que la hipoteca clásica, así que la cuota inicial baja. Davivienda es el especialista histórico. La contraparte: no es tuya hasta la última cuota.