En Colombia las ofertas de crédito hablan dos idiomas: la tasa mes vencido (M.V.), que se ve pequeña, y la efectiva anual (E.A.), que dice la verdad completa del año con capitalización incluida. Un 1,9% M.V. suena inofensivo; anualizado es 25,3% E.A. La conversión no es multiplicar por doce — el interés compuesto no perdona.

La única comparación justa

Dos ofertas solo se comparan en E.A. contra E.A. Si un banco te habla en M.V. y otro en E.A., pide ambas en efectiva anual — están obligados a dártela. En el comparador ordenamos todo por E.A. ascendente precisamente por eso: es la única columna donde nadie se disfraza.

Lo que la E.A. no incluye

Dos costos viven por fuera y mueven la cuenta final. La cuota de manejo (en tarjetas y algunos productos: 15-35 mil pesos al mes, o $0 en Nu, RappiCard y Lulo) y el seguro de vida deudor, que en créditos largos y libranzas puede sumar millones al total.

La pregunta correcta en cualquier oficina es una sola: «¿cuánto pago en total, con todo incluido, si cumplo todas las cuotas?».

El techo que protege: la usura

Ninguna tasa formal puede superar la tasa de usura — 1,5 veces el Interés Bancario Corriente que certifica la Superintendencia Financiera cada mes. El crédito de consumo tiene un techo; el de bajo monto (los préstamos chicos de fintech) tiene otro, bastante más alto. Los dos números del mes vigente están siempre en el glosario de usura.

El ejemplo que lo aterriza

Crédito de 10 millones a 36 meses. Al 18,12% E.A. (lo que cobra Lulo de entrada) la cuota queda alrededor de 355 mil y el total cerca de 12,8 millones. Al 26% E.A., la cuota sube a 395 mil y el total pasa de 14,2 millones. Ocho puntos de E.A. = un millón cuatrocientos mil pesos.

Por eso se cotiza en dos o tres lados, no en uno.